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  VIAJE A EGIPTO

LOS REINOS DEL ANTIGUO EGIPTO


Treinta dinastías de faraones unen las etapas históricas del país del Nilo.

     

 

 

PREDINÁSTICO (4.000 – 3.100 a.C.)

            Hacia el año 3.000 a. de C. Egipto no era la unidad política que fue en la época histórica. En el sur, existían tres reinos políticamente independientes, mientras que en el norte solo existían pequeñas comunidades menos evolucionadas. La unificación de Egipto se realizó de sur a norte bajo la dirección de uno de aquellos reinos, el de Hieracómpolis, tras anexionarse con los otros dos.(3.500-3.300 a.C.). Más tarde bajo los reyes de la Dinastía 0 ( Narmer entre ellos ) con varias conquistas que terminaron con el dominio total del país hacia el 3.100.

           Menfis fue la primera capital. Materiales de esa época evidencian que ya antes de la unificación existían elementos característicos de la iconografía egipcia, como la matanza del enemigo, en la que el rey erguido golpea con una maza a los rivales arrodillados ante él, mientras que con la otra mano les agarra los cabellos. Esta escena la encontramos representada en pequeñas tablillas y llegará sin apenas cambios hasta las fachadas de los templos ptolemaicos. La escritura también aparecerá en ese momento

 

 

  REINO ANTIGUO  (3.100-2.200 a.C. Dinastías I a la VI)


      La llegada delas gentes del sur al norte puso en contacto dos tradiciones religiosas distintas: la subterránea del sur (representada por Osiris) y la celeste-solar del norte (representada por las estrellas y por Ra9. Los reyes de la I Dinastía y algunos de la II combinaron ambas tradiciones construyéndose una tumba en Saqqara (la necrópolis del norte) y otra en Abidos ( la del sur), pero durante la III Dinastía el faraón Zoser se decantó solo por la tradición celeste con la construcción de la Pirámide Escalonada. 

      En la Dinastía siguiente, los sacerdotes de Heliópolis

Acabaron imponiendo la hegemonía solar de Ra, lo que llevó a la evolución de la forma piramidal y a la erección de las pirámides de Snofru en Médium y Dashur, y de Keops, Kefrén y Micerinos en Giza.  Sólo una perfecta administración y organización del país, iniciada por Zoser; un poder absoluto y divino en manos del faraón, con Keops como máximo representante, y unas condiciones sociopolíticas estables pudieron hacer posible la construcción de tales monumentos.
          La V y VI Dinastías, durante las cuales aparecieron los Textos de las Pirámides, vieron como el poder faraónico se debilitaba, favoreciendo la usurpación por la nobleza, lo que acabaría con  la desmembración del estado unificado.

 

           PRIMER PERIODO INTERMEDIO

     (2.200-2.050 a.C. Dinastías VII a la  XI)

 

 

 


    Ante esta nueva situación, surgieron varias dinastías en diferentes ciudades: la VII y la VIII  en Menfis; la IX y la X en Heracleópolis y la XI en Tebas.  Fue el tebano Mentuhotep II quien lideró la batalla contra estos reyes, y reunificó de nuevo el país. Culturalmente este periodo se caracterizó por una literatura de gran calidad. Desde el punto de vista religioso, se unificaron los destinos de ultratumba, de forma que los difuntos resucitaban en el más allá asimilados a Osiris, dios de los muertos. Los faraones siguieron construyendo pirámides, pero de nuevo sin textos, ya que estos pasaron a escribirse en los sarcófagos. (textos de los sarcófagos)

 

                  

 

 

   REINO MEDIO   

 

 

 (2.050-1.085 a.C. Dinastías XI a la  XII)

 

 

 


       Durante la XI Dinastía, Tebas ostentó la capitalidad de Egipto por primera vez, y  Amón  se convirtió de dios de la monarquía en detrimento del también tebano Montu. Pero la necesidad de legitimación de los monarcas de la XII Dinastía hizo trasladar la capital al norte, a Ichitaui, vinculándose así con las tradiciones solares anteriores , tal como refleja el hecho  de que las tumbas de reyes siguieron siendo pirámides. Aparte de ellas, los pocos monumentos conservados de este periodo, como la Capilla Blanca de Sesostris, hablan del elevado nivel técnico y artístico

 

Alcanzado. La construcción de fortalezas en las fronteras, así como de un visir en el Alto

y Bajo Egipto y otro en la baja Nubia, evidencian la necesidad de un férreo control ante una inestable situación interior y exterior.

 

     SEGUNDO PERIODO INTERMEDIO

 

 

 

  (1.850-1.550 a.C.  Dinastías  XIII a la XVII

 

 

 

 

      Durante la XIII Dinastía se produjo una ruptura del poder plasmada en una doble capitalidad: Tebas como capital regia pero no ejecutiva, e Ichitaui como capital  donde se ejercía el poder real. Eso fue aprovechado por los hicsos para instalarse en el delta y fundar las dinastías XV y XVI, mientras que, simultáneamente, los nobles de Tebas fundaban la XVII en el sur. Sus reyes

Sequenenre, Kamose y Amosis fueron los forjadores del

Reino Nuevo, auténticos guerreros que lucharon contra los hicsos hasta derrotarlos y expulsarlos de Egipto, iniciando la expansión a Oriente.

 

                        REINO NUEVO

 

 

 

 

 

 

(1.550-1.085 a.C. Dinastías XVIII a la XX)       

 

 

 

       Los enfrentamientos por el control de la franja mediterránea marcaron esta etapa de la historia de Egipto.

Faraones como Tutmosis III o Ramsés II  lucharon contra las potencias orientales del momento (mitanios e hititas) y logra-

ron un dominio que se extendió hasta el Eúfrates.  Algunos como Hatshepsut o Akenatón, rompieron con los arquetipos fundamentales de la mentalidad egipcia, mientras

que otros como Amenofis III o Ramsés II gracias a sus habilidades diplomáticas pudieron gozar de años de paz  y prosperidad  durante los cuales realizaron un ingente programa constructivo que dotó a Egipto de una monumentalidad jamás igualada.

            Los principales proyectos  se ejecutaron en Tebas, todos destinados a enaltecer la figura de los sucesivos faraones, pero sobre todo la de su dios Amón, que no solo fue la

divinidad de la dinastía reinante, sino también la nacional del país.

            Mediante textos e imágenes, en las impresionantes tumbas d ese periodo se plasmaron las nuevas concepciones sobre el más allá, las cuales quedaron recogidas también en papiros en lo que se conoce como el Libro de los Muertos.

 

         TERCER PERIODO INTERMDIO

 

 

 

(1.085-664 a. C. Dinastías XXI a la XXIV)


    El declive de la dinastía ramésida volvió a fragmentar la unidad política de Egipto. En esta ocasión Esmenedes fundó en Tanis la XXI Dinastía, que controló el Bajo Egipto, pero tras su extinción,  las tres dinastías siguientes ( XXII, XXIII y XXIV) se dividieron el delta entre ellas, mientras que en el valle del Nilo el poder permaneció en Tebas en manos del clero de Amón.  Los reyes nubios aprovecharon la situación y conquistaron un Egipto del que se declaraban legítimos sucesores. Fundaron la XXV Dinastía (o Cushita); su dios Amón fue asimilado al Amón tebano y adoptaron todas las costumbres del Egipto clásico, incluso retornando la pirámide como enterramiento regio en Nubia.

 

                   BAJA ÉPOCA

 

 

 

 (664-306 a.C. Dinastías XXV a la XXX)

       Las consecutivas invasiones que sufrió Egipto por parte de potencias extranjeras en esa época marcaron el fin de su historia.  Primero llegaron los asirios, que derrotaron a los cushitas y saquearon Tebas en 664 a.C.  Tras una breve recuperación con la XXVI Dinastía (durante la cual se intentó llevar a cabo un renacimiento egipcio a través de la lengua, la literatura y el arte), Egipto fue conquistado por los persas que fundaron la XXVII Dinastía.  Las tres dinastías siguientes, las últimas de unas historia milenaria, intentaron buscar alianzas contra loa persas, quienes volvieron a tomar brevemente Egipto antes de la llegada de Alejandro Magno en el año 332 a.C.


 

ÉPOCA PTOLEMAICA (306-31 a.c.)

              Tras la muerte del macedonio Alejandro. Uno de sus generales, Ptolomeo Sóter, heredó el país e inauguró la Dinastía Lágida, cuyo más famoso representante fue la última de sus descendientes, Cleopatra VII .  Sus maniobras con Cesar y Marco Antonio para mantener independiente el país, se vieron frustradas por la conquista de Augusto el año 31 a.C..  Egipto perdió para siempre su independencia y su idiosincrasia cultural, diluida entre la cultura helenística primero y romana después.


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